martes, 1 de febrero de 2022

La fábrica de las cervezas Carlsberg. Copenhague, Dinamarca

 


Esta entrada tan monumental, con esos enormes elefantes no corresponde a un palacio de India, aunque lo pueda parecer. Se trata de la primitiva fábrica de cervezas Carlsberg, en Copenhague, una de las mayores empresas cerveceras del mundo, convertida ahora en un centro de visitantes donde explican, en plan museístico, la historia de la empresa y el proceso de fabricación de la cerveza, con las antiguas instalaciones y maquinaria, objetos, maniquíes a tamaño natural, etc. Entre otras cosas hay una extraordinaria colección de diferentes botellas y latas de cerveza, que gustará a los aficionados a este tipo de colecciones. La visita termina con una degustación de diferentes tipos de cerveza, a elegir. Tengo que confesar que como era un día bastante caluroso por lo que, en contra de mi costumbre (no soy muy cervecera), me bebí con bastante rapidez todas las cervezas a las que tenía derecho, probando tanto las suaves como las fuertes.

Una de las cosas que me llamaron la atención durante la visita fue el dato de que a los trabajadores, desde los comienzos de la empresa, además de su sueldo, recibían 1 litro (creo recordar) de cerveza diario que bebían durante el trabajo. Me pareció hasta normal, porque a mediados del siglo XIX no existía esa conciencia del peligro de beber alcohol en el trabajo. Pero lo curioso es que esa costumbre se ha mantenido hasta hoy, incluso para los conductores de los camiones. Los trabajadores tenían distribuida por toda la empresa neveras con cervezas, que podían tomar en cualquier momento de la jornada. Recientemente, la empresa, por motivos de seguridad, ha restringido la ingesta de cerveza a la hora de la comida. ¡Y los trabajadores se pusieron en huelga por la ruptura de la tradición!

Para los conductores se ha mantenido el permiso de beber tres cervezas durante cualquier momento de la jornada de trabajo, tanto durante la hora de la comida como fuera de ella, aunque un dispositivo de seguridad en los camiones impide que se conduzcan si se supera un determinado nivel de alcohol. ¡Y todavía se quejan!

domingo, 21 de noviembre de 2021

Monjas budistas birmanas

 


En Myanmar vi por primera vez monjas budistas. Con la cabeza rapada como los hombres, es difícil distinguirlas de estos. En este país, al menos, se identifican fácilmente porque el color de sus túnicas de las mujeres es rosa pálido, con una especie de chal  color marrón o mostaza.

domingo, 10 de octubre de 2021

Un desierto con banda sonora

 


Ya escribí anteriormente, en  Carmina y los desiertos, cuánto me gusta ese paisaje. No esperaba  en la Semana Santa del año 2.000 que iba a añadir uno más a mi lista de desiertos. Nos dirigimos a Uzbekistán con la intención de visitar, tras aterrizar en Taskent, Samarcanda, Bujará y Jiva, las tres perlas de la ruta de la seda. En Asia hay alrededor de veintitrés desiertos o semidesiertos, desiertos que son antiguos y otros que están en formación. Pero hay algunos que son excepcionales y famosos. Son los seis grandes desiertos de Asia:

1. El desierto de Arabia situado em Medio Oriente (de Yemen al Golfo Pérsico y de Omán a Iraq y Jordania).

2.El desierto de Gobi (el más grande de Asia, que ocupa parte de China y Mongolia).

3.El desierto Karakum (en Asia Central, casi todo en Turkmenistán).

4. El desierto Kyzyl Kum, también llamado Qyzylqum, es el 11º desierto más grande del mundo. (en Asia Central, ocupa tierras en tres países: Turkmenistán, Uzbekistán y Kazakstán, ocupando  298 mil kilómetros cuadrados).

5.El Desierto Takla Makan (en el interior de China, ocupa un área de 337 mil kilómetros cuadrados ).

6. El desierto Thar, el Gran Desierto Indio (frontera natural entre India y Pakistán, más del 80 % del desierto está en territorio indio).


Atravesar una parte del desierto de Kizil Kum fue, para mi, un regalo inesperado. El viaje duró varias horas. Estaba atravesado por una carretera aceptablemente asfaltada. Era una llanura inmensa sin nada a la vista. No íbamos a parar en ningún momento, pues no había nada que ver o hacer fuera de la carretera,  excepto alguna yurta aislada o algunas cabras como desparramadas. Me pilló sin nada que leer porque no esperaba esas horas ociosas, de forma que recurrí al reproductor de música. Metí la mano en la mochila y saque una caja al azar, sin mirar. Y salió una ópera de Haendel: Rinaldo. Pensé, buen momento para escuchar una ópera, sin interrupciones ¿en que otro momento iba a disfrutar de tres horas sin cortes? .  Como viajaba sola, el asiento de al lado en el autobús iba vacío. Me quité los zapatos, me puse cómoda con unas almohaditas cortesía de KLM (líneas aéreas holandesas) y me calcé los auriculares de casco y puse el cd. A lo mejor fueron imaginaciones mías pero la música me sonó diferente oyéndola mientras miraba aquella inmensidad. ¿qué hubiera pensado Haendel de haber sabido mientras estrenaba esa ópera en Londres 289 años antes de aquel momento, que su música iba a sonar a través de un desierto  del que seguro desconocía su existencia?



viernes, 17 de septiembre de 2021

Acrópolis de Atenas

 


No me puedo quejar, he tenido la Acrópolis de Atenas para mi sola. No hay secretos, ni tuve que sobornar a nadie. Era una mañana de enero y yo estaba  allí antes de que el encargado de abrir la puerta llegara. Un ligero madrugón (por llamarlo algo) que fue compensado con creces con el hecho de  pasear a mis anchas sin un solo turista a la vista. Después de tantos viajes, poseo varios secretos para que un viaje salga perfecto:

- Elegir hoteles muy céntricos. Mi habitación en Atenas estaba en un hotel situado en la plaza Syntagma, en un ático, tan cerca que pude ir a la Acrópolis andando. Si cogía otra dirección llegaba al Museo Arqueológico Nacional en otro paseo. Y la vista desde la terraza (que tenía el mismo tamaño que un apartamento pequeño) era exactamente la misma que se ve en la foto de arriba (palabra de honor).

- Ir armada de una buena guía y planos de las ciudades. Así pude lanzarme a la calle una tarde en Estocolmo y cruzar la ciudad de un extremo a otro y volver al hotel  yo sola sin tener que preguntar a nadie. Mucha gente piensa que viajar sola es aburrido, pero la sensación de libertad  no tiene precio, y puedo dedicarme a lo que yo quiero, cuando quiero.

 


Los pescadores zancudos de la costa de Sri Lanka son una de las estampas más típicas del país. Que el nombre no os confunda, No usan zancos.  Permanecen muchas horas al día sentados sobre un pequeño travesaño en unos palos clavados a unos 20 metros de la orilla. Pescan con caña, pero no usan cebo, pues el pez es atraído por el movimiento de la caña.

Aunque parezca una manera muy primitiva de pescar, no es tan antigua. Data de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando los pescadores empezaron a aprovechar barras de hierro que habían quedado como desechos de la guerra, y posteriormente cambiaron a palos de madera.

sábado, 4 de septiembre de 2021

Budas en la cueva de Pindaya. Mianmar

 


Después de subir por unas interminables escaleras que bordean una sierra de piedra caliza cercana al lago Inle, entramos en las cuevas de Pindaya donde, dispuestas en un camino formando un laberinto a través de varias cámaras de la cueva, se amontonan más de 8.000 imágenes de Buda, la mayoría de las cuales tienen varios siglos.

jueves, 2 de septiembre de 2021

Muro de las lamentaciones. Jerusalén (Israel)

 


Muchos de los que acuden a rezar al Muro de las Lamentaciones introducen en los resquicios entre las piedras papelitos con oraciones, promesas y peticiones.

Este muro no es, como mucha gente piensa, parte del Templo de Jerusalén, sino que forma parte del muro de contención del terraplén construido sobre la colina de Ofel, para formar la inmensa plataforma sobre la que se construyó el Templo. Sea como fuere, es lo ñunico que queda del Segundo Templo. Sirve a los judíos como recordatorio de su pasado y de las terribles cosas que han sufrido. El muro en sí no es lugar sagrado, ni milagroso.

Dos veces al año los operarios limpian la pared sagrada y entierran los trozos de papel en el cementerio judío del Monte de los Olivos junto con otros objetos sagrados: antes del Rosh Hashaná o Año Nuevo Judío, y previa a la celebración de la Pascua judía o Pésaj, que conmemora el éxodo del pueblo judío de Egipto escapando de la esclavitud, y que se conmemora en la semana de la primera luna llena de la primavera.